Feria del libro · Pereira

Feria del Libro de Pereira 2024: el lanzamiento de mi segundo libro y una nueva etapa como escritora

Presentar La vez que morí por segunda vez en mi ciudad fue mucho más que lanzar una obra: fue confirmar que la escritura también puede convertirse en un lugar para renacer.

Afiche conmemorativo de la Feria del Libro de Pereira 2024
Por Valentina Tobón Tobón — ti_nadreams

Hay momentos que parecen pequeños mientras están ocurriendo, pero que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en capítulos decisivos de nuestra historia. Para mí, uno de esos momentos fue participar en la Feria del Libro de Pereira 2024 y presentar allí mi segundo libro individual, La vez que morí por segunda vez.

No fue únicamente el lanzamiento de una obra. Fue la confirmación de que aquellas palabras que durante tanto tiempo habían vivido en cuadernos, archivos y pensamientos podían encontrar un lugar en el mundo. También fue la oportunidad de compartir con otras personas una etapa profundamente personal: la incertidumbre de crecer, las transformaciones de los veinte y la sensación de despedirse de ciertas versiones de uno mismo para poder continuar.

Llegar a la Feria del Libro de Pereira con un libro entre las manos significó reconocer todo el camino recorrido. Detrás de aquella presentación existían meses de escritura, correcciones, decisiones editoriales, dudas y aprendizajes. Cada página representaba una parte de mi proceso como autora y una apuesta por continuar construyendo mi voz dentro de la literatura colombiana.

La Feria del Libro de Pereira como escenario para nuevas voces

Valentina Tobón durante una entrevista en la Emisora Cultural de Pereira
La radio también hizo parte del recorrido: otra manera de compartir el libro y las preguntas que lo inspiran.

Las ferias del libro son espacios donde las historias dejan de permanecer en silencio. Autores, lectores, editoriales, gestores culturales y artistas se encuentran alrededor de una misma certeza: los libros todavía tienen la capacidad de reunirnos.

Participar en la Feria del Libro de Pereira 2024 fue especialmente significativo porque ocurrió en mi ciudad, en un territorio que también forma parte de mi identidad. Presentar una obra en Pereira significó compartirla con lectores cercanos, conversar sobre literatura y sentir que mi proceso creativo podía integrarse a una comunidad cultural más amplia.

La feria no fue solamente un evento. Para mí se convirtió en un punto de encuentro entre la autora que había imaginado este libro y las personas que comenzaron a hacerlo suyo mediante la lectura.

Cada conversación, fotografía, pregunta y palabra de apoyo confirmó que publicar tiene sentido cuando las historias consiguen llegar a otros.

La vez que morí por segunda vez: escribir sobre la crisis de los veinte

La juventud suele presentarse como una etapa luminosa, llena de posibilidades y libertad. Sin embargo, los veinte también pueden estar marcados por el miedo, la comparación, la incertidumbre y la presión de construir rápidamente una vida aparentemente resuelta.

En esos años comenzamos a enfrentarnos a preguntas que no siempre sabemos responder:

¿Estoy siguiendo el camino correcto?

¿Voy tarde frente a los demás?

¿Elegí bien mi profesión?

¿Quién soy después de todo lo que he perdido?

¿Qué ocurre cuando la persona que imaginaba ser ya no existe?

De esas preguntas nació La vez que morí por segunda vez, un libro en el que exploro las pérdidas simbólicas, los duelos internos y los procesos de transformación que aparecen mientras crecemos.

El título habla de esas muertes que no detienen el cuerpo, pero sí cambian nuestra identidad. A veces una parte de nosotros muere cuando termina una relación, cuando un sueño deja de ser posible, cuando una amistad se rompe o cuando comprendemos que debemos abandonar una versión anterior de nuestra vida.

No volvemos a ser exactamente quienes éramos.

Pero tampoco desaparecemos por completo.

Nos reconstruimos.

Convertir la incertidumbre en poesía

Escribir este libro fue una forma de acercarme a mis propias emociones sin intentar esconderlas. La poesía me permitió nombrar aquello que en ocasiones resultaba difícil explicar mediante una conversación cotidiana.

En sus páginas aparecen el miedo al futuro, la sensación de no saber hacia dónde avanzar, los recuerdos, la soledad y la necesidad de comenzar nuevamente. Pero también está presente la esperanza: esa fuerza silenciosa que aparece incluso después de los momentos más difíciles.

No quise escribir una obra con respuestas definitivas. Quise crear un espacio en el que otras personas pudieran reconocerse.

La crisis de los veinte no tiene una única forma. Para algunos surge al finalizar la universidad; para otros, al comenzar la vida laboral. También puede aparecer tras una ruptura, un cambio de ciudad, una pérdida familiar o la sensación de que todos parecen avanzar mientras nosotros permanecemos detenidos.

La literatura no elimina esas experiencias, pero puede acompañarlas.

Un poema no resuelve el futuro. Sin embargo, puede recordarnos que no somos los únicos que sentimos miedo frente a él.

El arte de Diego García: cuando las imágenes también narran

Uno de los elementos más especiales de La vez que morí por segunda vez fue la participación de Diego García, encargado de darle una dimensión visual a la obra.

Sus ilustraciones no funcionan únicamente como acompañamiento de los textos. Cada imagen establece un diálogo con las emociones presentes en el libro y amplía las posibilidades de interpretación.

La relación entre poesía e ilustración permitió construir una experiencia más profunda. En algunas páginas, las palabras abren una emoción y la imagen la transforma. En otras, la ilustración revela detalles que permanecían ocultos entre los versos.

Trabajar junto a Diego García me permitió comprender que un libro puede construirse desde varias sensibilidades. Mi voz estaba en los textos, pero su mirada también comenzó a habitar la obra.

El resultado fue una unión entre literatura y arte visual en la que cada página conserva una identidad propia.

La decisión de autopublicar

Otro aspecto importante de este proceso fue tomar la decisión de autopublicar el libro.

La autopublicación significó asumir responsabilidades que van mucho más allá de escribir. Fue necesario pensar en la corrección, el diseño, la impresión, la presentación, la circulación y la manera en que la obra llegaría a sus lectores.

No siempre fue un camino sencillo.

Hubo dudas, decisiones complejas y momentos en los que el proyecto parecía demasiado grande. Sin embargo, también fue una experiencia de autonomía. Me permitió cuidar cada detalle y mantener la esencia de aquello que deseaba comunicar.

Autopublicar significó creer en el libro antes de tener garantías externas. Fue decidir que la historia merecía existir y trabajar para convertirla en una obra real.

Esa experiencia también fortaleció mi visión como escritora y gestora cultural. Comprendí que la creación necesita sensibilidad, pero también planificación, constancia y capacidad para transformar una idea en un proyecto concreto.

Presentar el libro ante los lectores

Valentina Tobón leyendo en voz alta durante la Feria del Libro de Pereira
La lectura en voz alta convirtió la intimidad del libro en un encuentro compartido.
Valentina Tobón durante la presentación de su libro
Presentar el libro frente a los lectores fue aceptar que sus poemas comenzarían a dialogar con otras historias.
Valentina Tobón con una familia visitante en su stand
La feria también fue un espacio de cercanía y recuerdos compartidos.
Valentina Tobón con visitantes en el stand literario
Cada fotografía celebró el vínculo que nace entre autora y lectores.
Valentina Tobón junto a lectores en la Feria del Libro de Pereira
Libros, afinidades y nuevas conversaciones alrededor de la lectura.
Valentina Tobón con un grupo de lectores y acompañantes
Entre fotografías, libros y palabras compartidas, la feria se volvió memoria viva del camino recorrido.

Tener el libro terminado fue emocionante, pero presentarlo ante otras personas despertó emociones completamente diferentes.

Mientras escribimos, la obra permanece en un espacio íntimo. Conocemos sus referencias, sus silencios y las experiencias que dieron origen a cada texto. Al publicarla, debemos aceptar que comenzará a ser interpretada desde otras historias.

Cada lector se acerca al libro con su propia memoria.

Un poema escrito desde una experiencia personal puede convertirse en compañía para alguien que atraviesa una situación distinta. Una ilustración puede despertar un recuerdo que el autor nunca imaginó. Una frase puede adquirir un significado nuevo en manos de otra persona.

Durante la Feria del Libro de Pereira comprendí que La vez que morí por segunda vez ya no pertenecía únicamente a mi proceso. Comenzaba a construir una relación con quienes se acercaban a sus páginas.

Esa es una de las transformaciones más hermosas de la literatura: una experiencia individual puede convertirse en un lugar de encuentro.

De Encantamientos en versos a una obra más introspectiva

Mi camino literario ya había comenzado con Encantamientos en versos, una obra vinculada con la imaginación, la sensibilidad, la poesía y el descubrimiento de mundos posibles.

Con La vez que morí por segunda vez, mi escritura avanzó hacia un territorio más íntimo e introspectivo.

Ambos libros forman parte de mi identidad, pero representan etapas distintas. Uno se acerca a la magia de imaginar y crear; el otro explora las rupturas internas, la incertidumbre y la reconstrucción emocional.

Publicar mi segundo libro me permitió reconocer la evolución de mi voz. No porque hubiera dejado atrás mis primeras formas de escribir, sino porque comenzaba a descubrir nuevas maneras de narrarme.

Cada obra conserva algo de la autora que fui en el momento de escribirla.

Por eso los libros también son una forma de memoria.

Valentina Tobón y ti_nadreams: un proyecto que sigue creciendo

Como Valentina Tobón Tobón, escritora, poeta, violinista e ingeniera financiera, he aprendido que mis diferentes intereses no tienen que permanecer separados.

La escritura me permite comprender mis emociones. La música me enseña disciplina y escucha. Las finanzas me dan estructura para organizar y desarrollar proyectos. Todas esas dimensiones se encuentran dentro de ti_nadreams, el espacio desde el que comparto literatura, recomendaciones, procesos creativos y experiencias culturales.

El lanzamiento de mi segundo libro en la Feria del Libro de Pereira 2024 fue uno de los pasos más importantes dentro de ese recorrido.

No representó una meta definitiva. Fue una puerta.

Después de aquella presentación llegaron nuevas ideas, encuentros, colaboraciones y proyectos. También apareció una comprensión más profunda de lo que significa ser autora: escribir, revisar, compartir, escuchar a los lectores y continuar aprendiendo.

Lo que esta experiencia me enseñó

La Feria del Libro de Pereira me enseñó que ningún sueño creativo se construye en un solo día.

Detrás de cada libro existe una suma de pequeñas decisiones: escribir una página, corregir un verso, confiar en una ilustración, enviar un archivo, imprimir un ejemplar y atreverse a presentarlo frente a otras personas.

También me enseñó que el miedo no desaparece antes de dar un paso importante. Muchas veces avanzamos mientras todavía sentimos dudas.

El valor no consiste en tener completa seguridad. Consiste en continuar incluso cuando no sabemos exactamente cuál será el resultado.

Publicar este libro fue una forma de decirme que mis palabras también merecían ocupar espacio.

Un libro para quienes están aprendiendo a crecer

La vez que morí por segunda vez está dirigido a quienes alguna vez han sentido que una parte de su vida terminó antes de estar preparados.

A quienes han tenido que reconstruirse después de una despedida.

A quienes sienten miedo frente al futuro.

A quienes atraviesan la crisis de los veinte y todavía no saben cómo nombrar todo lo que sucede dentro de ellos.

Este libro no promete respuestas perfectas. Ofrece compañía.

Sus poemas e ilustraciones invitan a recorrer las emociones sin ocultarlas y a reconocer que crecer también implica despedirse, cambiar y comenzar nuevamente.

La literatura como posibilidad de renacer

Mirar hacia atrás y recordar aquel lanzamiento me produce gratitud.

La Feria del Libro de Pereira 2024 fue el escenario donde una parte de mi historia dejó de ser solamente mía. Allí, entre libros, conversaciones y lectores, comprendí que escribir también significa permitir que otros encuentren refugio en nuestras palabras.

La vez que morí por segunda vez nació de una crisis, pero no se quedó en ella.

Se convirtió en una obra sobre la posibilidad de renacer.

Porque algunas veces sentimos que hemos perdido una parte esencial de nosotros. Creemos que no podremos regresar a la persona que fuimos y que todo aquello que conocíamos ha desaparecido.

Quizá sea cierto: no siempre podemos volver.

Pero podemos avanzar.

Podemos construir una nueva identidad con las partes que sobrevivieron, con aquello que aprendimos y con los sueños que todavía permanecen.

La segunda muerte no tiene que representar el final.

En ocasiones, es la primera página de una vida distinta.

La historia continúa

Algunas veces, la segunda muerte es la primera página de una vida distinta.

Este lanzamiento marcó una nueva etapa en mi camino como escritora. El libro sigue encontrando lectores y recordándome que cada proceso creativo también puede convertirse en compañía para otros.

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